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Los egipcios la llamaban la planta de la inmortalidad, debido a sus propiedades cosméticas beneficiosas para la salud.
Hoy, sabemos que sus cualidades son infinitas. Posee un gran poder anti-inflamatorio y analgésico, reactiva el sistema inmunológico, reestructura
la médula ósea y estimula la producción de endorfinas, que calman el dolor.
El Aloe también posee agentes antisépticos, es astringente, analgésico y anticoagulante, regenera los tejidos y acelera la curación de
heridas y quemaduras. La planta de Aloe reduce los efectos de las alergias, dermatitis seborréica, picaduras de insectos, etc.
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